Ante su derrota, la izquierda uruguaya elige la falsedad como sistema.

 

Manuel Flores Silva

HA NACIDO EL FRENTE AMPLIO-K

Una novedad impacta la escena política uruguaya y es el tamaño de las falsedades que emanan desde los promotores de la derogación parcial de la LUC. Falsedades inauditas.
Este artículo tratará los últimos intentos inverosímiles de engaño al público.
El rango de los embustes que se sostienen, totalmente desusados en la política uruguaya, resultan sorprendentes. Llaman a alarma. Son un cambio cualitativo muy negativo en la política uruguaya.
Probablemente, este fenómeno se esté dando como consecuencia del descenso de nivel político producido por la pobre renovación generacional del Frente Amplio. Las presentaciones de los candidatos a la Presidencia del Frente Amplio, en plena campaña, adolecen, obviamente, de penuria intelectual.
El debate planteado a pura tergiversación incentiva la indignación de quienes defienden la LUC.
Los promotores de la derogación paradójicamente no centran su análisis en los artículos de la ley, sino en aspectos no existentes en la propia ley, presentes solo en el imaginario falaz de la oposición. Los defensores de la ley se deben centrar así no en su defensa misma, sino en aclarar que ella no contiene los componentes que la oposición, de manera insólita, le adjudica a la norma sancionada con carácter de urgente.
Dicho sea de paso, las leyes presupuestales o de rendición de cuentas disponen del mismo plazo constitucional que las leyes de urgencia para ser sancionadas aunque no pocas veces las leyes presupuestales tengan el doble de artículos que la LUC. Más que legislación de apuro pues, como sostienen los derogantes, lo que la ley de urgencia establece es plazo fijo para que los proyectos de ley no se duerman para siempre.
El trabajo parlamentario respecto de la LUC supuso, para empezar, recibir en Comisión a unas 200 delegaciones de interesados, a favor y en contra, de sus artículos. No se puede decir, pues, que es una ley hecha a espaldas de nadie, obviamente.

El embuste

Un video oficial difundido hace pocas horas por los derogadores menciona textualmente que la LUC supone “la privatización de la enseñanza pública primaria”.
No existe en la LUC, empero, disposición alguna que disponga algo vinculado a privatizar nada, ni en primaria, ni en espacio educativo ninguno, ni nada emparentado con ello. Lisa y llanamente se intenta embaucar a un pueblo entero. A lo bestia. A lo Andrade.
Tan obvio es que, pasados 16 meses de vigencia de la LUC, a nadie se le ha ocurrido privatización alguna sino, por el contrario, tratar de defender a la educación pública postrada por los horribles resultados con que la dejó el gobierno frenteamplista. Terribles.
Esa privatización, pues, es una invención, a sabiendas de que es una invención, desde los responsables políticos del intento de derogación de la LUC. Es un himno a la mentira, una loa a las fábulas.
Con la intención de generar alarma entre los padres de más de 300.000 alumnos de la enseñanza pública primaria del país.
Esta absoluta falsedad buscaba generar, asimismo, el rechazo de la población en general hacia la Coalición republicana. Es una instigación al desprecio popular. Puesto que si la Coalición quisiera privatizar la escuela pública se formaría censura política generalizada en su contra, dado que la privatización falsa y fraguada supondría una violación total de la identidad educativa del país.
Más grave es esa acusación dado que ataca justamente a quienes hemos construido la enseñanza pública de este país. No pocas veces con la oposición del Frente Amplio y los sindicatos. Opuestos durante años, por ejemplo, a las Escuelas de Tiempo Completo y a los CAIF, dos innovaciones coloradas de las últimas décadas. Nada de envergadura parecida a esas relidades ha incorporado al sistema educativo el Frente Amplio en sus 15 años de gobierno. Nada.

El enemigo

Se observará la gravedad de la situación. Dos actores políticos nacionales, el Frente Amplio y el PIT-CNT, han resuelto convertirse en falsarios y asumir el debate nacional a partir del engaño, la falacia y el fraude moral. Un espanto ético.
Es la idea que el fin justifica los medios, como lo determina la composición ideológica marxista de esos dos actores. Así cualquier cosa falsa puede decirse del adversario al que convierten en el enemigo a eliminar.
Ese es el marco de la concepción política del Frente Amplio y su brazo sindical, el PIT-CNT. Sostienen que los partidos miembros de la Coalición republicana, portadores de una maldad intrínseca, quieren que los niños del Uruguay no tengan acceso a una educación pública gratuita. Nada más y nada menos.
Con ese insumo argumental detestable la oposición cree que explica, a su vez, la bondad de sus propias razones. Creen que la maldad de los otros los hará ser percibidos a ellos, automáticamente, como obradores del bien, dueños del monopolio de la verdad. Así unos endebles intelectuales, cortitos y lastimosos, auto atribuyéndose supremacía moral se convierten en sacrosantos portadores de la verdad perpetua. Una burla. Un miserable recurso de la “saña de los mediocres”, expresión de un escritor uruguayo.
Escalonando esa lógica absurda de anulación de los contradictores, cultivando el odio, las corrientes de pensamiento en que se inscriben dichos actores políticos han terminado perpetrando las peores barbaries de la humanidad, como las protagonizadas por el llamado socialismo real. Con el escrupuloso apoyo de los partidos políticos que conforman el Frente Amplio. Jamás dejaron de equivocarse en apoyar liberticidas y homicidas autoritarios.
Un día, incluso, derramaron sangre también en el Uruguay y condenaron al país a un largo tiempo del desprecio. Así como hoy apoyan la masacre humana en Venezuela.
Ese mismo extremismo intelectual los llevó a ellos mismos, no hace mucho, a decir que lo que quería el actual gobierno era que los uruguayos se murieran con la pandemia. Así nomás. Intereses espurios alentaban a un gobierno criminal, sostenían.
Callan ahora cuando la cifras de fallecidos por COVID, por millón de habitantes, son menores que en el resto de América Latina, que en EE.UU., que en Europa Occidental u Oriental. Es incontrastable. De tener Uruguay las cifras de esos países, desarrollados o no, en Uruguay habría miles de muertos más. Los muertos que se evitaron realmente, en medio de burdas denostaciones.
Esa descalificación moral del adversario, por otra parte, preside la campaña de quienes quieren derogar 135 artículos de la ley, incluso algunos artículos que el Frente Amplio votó afirmativamente en el Parlamento. Por eso eligen como eslogan principal de su campaña “La LUC no es Uruguay”.
Es decir, según ellos todos quienes discrepamos con los derogadores, que casualmente somos la mayoría del país, no somos ni uruguayos. Ni nacionalidad tenemos. Somos la anti patria despreciable. Vino un publicista argentino a dirigir la campaña anti LUC y dijo que la mayoría de los uruguayos no eran uruguayos sino apátridas.
Se apuesta irresponsablemente mediante la promoción del odio a la polarización política y al crecimiento de la grieta entre los uruguayos. Cultores del enfrentamiento. Lo que lleva al país al precipicio y al dolor como hemos visto en ocasiones históricas previas. Forjan inquina y menosprecio. Odio, polarización y grieta, he aquí el menú de los derogadores, que lo primero que derogan es la verdad y la moral.
La apuesta central de estas engañifas es a que la gente sea tonta. Que se crea cualquier cosa, que caiga en cualquier trampa. Esa apuesta a que la gente no entienda nada y crea sus falsificaciones supone el irrespeto máximo al soberano. Es el desprecio populista de siempre por el pueblo real.

Más embuste

Obviamente esto de eliminar la escuela pública no viene solo. La falsedad es su sistema de su argumentación, su ideología. Así hacen lo mismo con otros temas. Descendiendo siempre el nivel de la política del país: políticos que aman el zócalo.
Después de 16 meses de vigencia de la LUC y, por ejemplo, sin que la misma haya desalojado a nadie de su alquiler, salen a decir que la norma sometida a referéndum modifica la ley de alquileres y promueve el desalojo de los inquilinos en el país. Nuevamente una bestial engañifa.
El senador “Pacha” Sánchez estimó en 70.000 los desalojos que se iban a producir con la vigencia de la LUC, más modesto que Mujica que estimó en 700.000 dichos desalojos. Pues no se han producido ni 10 desalojos al amparo de la LUC. Borricos.
No les alcanza con sostener –en el reino de la impostura ideológica y de la calumnia- que la Coalición republicana quiere que cientos de miles de niños uruguayos no se eduquen sino que, además, quiere que cientos de miles de uruguayos vivan en la calle, desalojados de sus hogares.
Todo ello, claro, si sobreviven al intento de exterminio generalizado y mortal que la Coalición quería perpetrar por gusto en ocasión del COVID. Qué poquedad intelectual.
La verdad es totalmente otra. Es que, sin tocar la legislación actual de los alquileres del país ni ninguno de sus contratos, la LUC desea ayudar a la gente que no tiene garantía para alquilar, sea por pobre o por joven, y establece una norma por la que se puede alquilar sin garantías. Imprescindible.
Exclusivamente para los que se acojan a ese sistema de excepción sin garantías, es decir los que alquilen sin garantía mediante este sistema, si no pagan serán desalojados más rápidamente de lo vigente en la ley de alquileres que sigue rigiendo. Si no fuera así ningún arrendatario pondría su vivienda en alquiler sin garantías, porque no cobraría más. Y peor aún, si se pudiera alquilar sin garantías y no ser desalojado en caso de no pago, probablemente en adelante nadie alquilaría con garantía.
En 16 meses de vigencia de la ley no hay ni muchos alquileres bajo ese nuevo sistema ni, obviamente, ha habido en la práctica ningún problema de desalojos. Pero aplican una suerte de terrorismo conceptual engaña bobos, por el que se endilga a la LUC dejar a la gente sin escuela y sin techo. Inmoralidad aguda al palo.
Así se asusta, además de a los padres de escolares, a todos los que alquilan. Los que piensan en derogar la LUC deducen que mediante patrañas y farsas se la puede voltear. El tema es engañar lo suficiente, creen.
Tal es la mentalidad falsaria de la oposición política y sindical, que el Senador Bergara sostuvo que al país se le había incluido en una “lista gris” de países que promueven el lavado de dinero. ¿Por qué? Por culpa de la LUC, se apuró a decir el senador demagogo. Sin embargo no había existido tal asunto, se desmintió rotundamente antes de 24 horas, Uruguay no estaba en la lista gris… pero ya se le había endilgado el hecho inexistente a la LUC. Bergara hizo el ridículo y se le vieron los hilos tramposos al titiritero.
También es embuste la idea que la norma que obliga a respetar al agente policial fomentará el “gatillo fácil” y violentará a los derechos humanos. En 16 meses de vigencia de la LUC ha descendido la mortandad de delincuentes en manos de policías.

La deserción democrática de un Frente Amplio kirchnerista

Tal vez quien representa mejor al Frente Amplio en la nueva filosofía del embuste, es uno de los candidatos a la Presidencia el Frente, Fernando Pereira. El “escaso” Pereira. Quien parece concitar más apoyo, sin embargo, con su candidatura en este Frente Amplio de carburar político tan grueso, tan hipócrita y tan demagógico.
Como se sabe, todos los países del planeta han sufrido la pandemia y desde luego, las consecuencias económicas de la misma sobre el empleo y la actividad económica. Algo notorio en todas las naciones del globo.
Fernando Pereira, en plena campaña por su candidatura, sostuvo que el aumento de la pobreza en Uruguay, que todos sabemos que se genera por la pandemia, es culpa de la LUC. Nada más y nada menos. En su cabeza estrecha, probablemente la LUC uruguaya deberá explicar, asimismo, el simultáneo aumento del desempleo y de la pobreza en todo el mundo. Dijo Pereira.
Pero Fernando Pereira ha sostenido algo incluso mucho más grave que eso. Algo que revela por qué el tema de la LUC ha sido elegido estratégicamente por el Frente Amplio para el combate político en este momento.
Pereira sostuvo que con el triunfo del SI para derogar la ley lo que se logrará en realidad es conformar en el Uruguay “una nueva mayoría”. Una nueva realidad política. Hacer caer la LUC, en suma, para crear una “nueva mayoría” política que sustituya la mayoría de la Coalición republicana. Ahí le saltó el fusible. El objetivo confeso es una “nueva mayoría” bajo la égida populista del Frente Amplio y del PIT-CNT, para orientar al país después de la LUC. Fuera de la Constitución.
Es decir, el irrespeto a la decisión soberana del pueblo uruguayo de elegir un Parlamento y un Poder Ejecutivo por 5 años. Palabra del escaso.

No se trata de la LUC sino de la democracia

Este es el asunto. Todo este lío de la LUC no es más que un intento político populista para DESLEGITIMAR al gobierno, desautorizarlo, frenar su acción, paralizarlo, dejarlo sin gobernabilidad posible. Quieren que la gente corrija con su voto por la LUC su opción de noviembre de 2019 cuando se eligió un gobierno hasta 2024. Quieren ahogar así al gobierno elegido por los uruguayos.
Seamos más claros. No se está ante el Frente Amplio pos dictadura que podía llegar a tener en ocasiones un cierto equilibrio, fuere con Seregni, con Astori alguna vez, con Vázquez en alguna oportunidad. No. Se trata otro Frente Amplio, más farsante.
Se está ante el Frente Amplio resultante de las elecciones de 2019 con mayoría del Partido Comunista y del MPP.
Del mismo modo que cuando la izquierda era dominada por esos dos actores a fines de los años 60 del siglo pasado, la propuesta de “dictadura del proletariado” de los comunistas o la propuesta de lucha armada de los tupamaros, de lo que se trata ahora es del asalto al poder a como sea, apartándose de los modos y las reglas del debate democrático, generando condiciones políticas de desestabilización.
La izquierda vuelve a 1968 y parirá dolor.
Entonces, no se trata de la LUC, se trata de la democracia.
Se trata de decirle NO a la tropelía contra las instituciones y al aldabonazo semi golpista que promueven los derogadores.
El país ha de pagar, como pagó de antaño, el costo de esa polarización política generada por esos fanatismos sin escrúpulos.
Obviamente estamos ante el momento más bajo del Frente Amplio, tanto en la calidad de su dirigencia cuanto en la inmoralidad de su discurso.
Este Frente Amplio polarizador, engañador y fulero es cada vez más “kirchnerista”.

El publicista argentino K

No lo decimos tanto porque la campaña farsante del SI de los derogadores de la ley, la haya diseñado un publicista argentino “kirchnerista” –Leandro Rasposo- o porque el otro candidato a la Presidencia del Frente Amplio, Gonzalo Civila, haya militado en Argentina en la campaña kirchnerista siendo Diputado uruguayo.
Tampoco lo decimos porque esta semana en el XIV congreso del PIT-CNT el delegado de los gremios argentinos, Carlos Díaz (CTA, Central de Trabajadores de la Argentina), haya dicho que apoyaba la campaña del PIT-CNT contra la LUC para “echar a Lacalle Pou”. Era seguramente lo que le habían explicado los compañeros.
Les decimos kirchneristas por el nuevo estilo del Frente Amplio. Ellos son el país, los demás no. Mirá. Los demás merecen el escarnio público constante por la maldad intrínseca de sus propuestas. Mirá. Ellos pueden hacer cualquier cosa. Mirá. El “vamos por todo el poder” del kirchnerismo para el abuso, el desprecio y el exceso, la celada contra la verdad, es también ahora el alma del Frente Amplio. Deslegitimar inmoralmente la democracia para hacerse del poder, esa es la fórmula que han encontrado. Exactamente en eso están empeñados. Eso son.
Finalmente lo que está pasando es que ante su derrota electoral el Frente Amplio elige la falsedad como sistema, el kirchnerismo como práctica política. Practican el todo vale. El país al despeñadero.
Ya lo había dicho la senadora Topolansky en la campaña electoral. Si gana la coalición la gente saldrá a la calle a enfrentarla. Eso decían, sí. Eso buscan ahora deslegitimando al sistema democrático. Si convencen a los jóvenes que el gobierno quiere que los niños no tengan educación pública, que la gente no tenga techo y que el gobierno los quiere matar a pura pandemia, entonces habrá violencia en esos jóvenes. Carne de cañón otra vez. Están fabricando nuevamente un 1968 de violencia.
Creen que perdieron las elecciones por no mentir suficiente y arrancan ahora con todo.
Se alejan de la sensatez, de la inteligencia y de la gente… con Fernando Pereira y la ignorancia a la cabeza.
Han convertido el referéndum más que en una opción jurídica en un dilema moral. Los ciudadanos votarán así, o por la verdad o por la mentira. El país del populismo es el país de la falsedad. Hoy acá y siempre en cualquier lugar del mundo. El país de la LUC es la verdad. Es un SI o un No al Frente Amplio-K. Un SÍ o un NO a la demagogia, a la política como engaño o embuste. Un SI o un NO a esas prácticas en el país.
Creen otra vez que van a llevar al centro político a la izquierda extrema y lo que les va a pasar, en realidad, es que justamente van a perder al centro político en el referéndum y en las elecciones nacionales de 2024.
Se van a enterar que el mundo no es como el Partido Comunista cree, ni como los tupamaros y Cuba se imaginaron. Mucho menos el mundo es como lo piensan los Montoneros o el “peronismo” de izquierda, que finalmente invadió al Uruguay de la mano del Frente Amplio. No. Obtendrán repulsa.
El arco republicano y democrático los derrotará

One Thought to “Ante su derrota, la izquierda uruguaya elige la falsedad como sistema.”

  1. Hugo

    Seguramente la información zurda frenteamplista pretende seguir mintiendo.
    es así en la salud..donde hoy izquierdistas(médicos licenciadas)están camuflados y tirando para atrás…con certificados de enfermedad truchos y licencias no justificadas
    Hay que revisar los certificados truchos en salud pública de sindicalistas ..y los ñoquis que no trabaja.
    Ana Daniel Gabriela Edy Mariela antonela etc etc

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