HAY QUE AYUDAR A “LOS CANILLITAS” QUE ESTÁN DESAPARECIENDO

 

Desde hace 25 años que estoy vinculado al mundo de la distribución de diarios y revistas. Me vinculé con los hermanos Espert para que me distribuyan El Bocón en Montevideo, y allí comencé a conocer el mundo de “los canillas”.

Hombres y mujeres humildes, de gran sacrificio, que pasan horas y horas esperando al cliente, sea cual sea el estado del tiempo.

De mañana muy temprano casi de madrugada van a las distribuidoras y sus sucursales a levantar los títulos y ponen su dinero para eso.

Yo personalmente hice una buena relación con “Cachete”, que es un tipo con códigos, que me respaldó siempre.

Sé muy bien la cantidad de presiones que recibió por las publicaciones nuestras, pero siempre me respaldó, nunca me soltó la mano. Sin ser amigos, hemos tenido una muy buena relación y muchas veces debemos sentarnos a conversar frente a frente buscando caminos de entendimiento ante las diferentes presiones que sufría.

Hoy Cachete está internado con Covid hace varias semanas, con mucha gravedad.

Es un toro peleando, logró salir del CTI y del respirador luego de varias semanas muy grave, se despertó y hasta se alimentó solo. Ahora dio un pasito atrás de nuevo lamentablemente.

Pero hay que tener Fe, no será sencillo, pero somos muchos los que estamos rezando por él. Su hijo me mantiene informado en cada informe médico, cosa que agradezco muchísimo.

Cachete estaba luchando por conseguir nuevos productos para vender en los kioscos, que están en la lona.

Hasta habló con Lacalle Pou hace unos meses para que lo ayude con esa idea.

Hay que ayudar a los canillas, lo merecen, y esta pandemia los ha dejado muy mal.

Seguiremos la lucha con Cachete, los kioscos están siendo abandonados, y el Estado debe ayudar sin duda.

La historia de Uruguay ha tenido a los kioscos y los canillas en su rica historia popular, deben buscar el camino, no dejen que se extingan del todo, pueden reinventarse, hay emprendedores que pueden ayudar.

¡Fuerza Cachete!

Y gracias de corazón por comprenderme y respaldarme.

Aún recuerdo cuando en la calle Cerrito te llevé varios semanario para convencerte que me lo distribuyas en Montevideo y me dijiste…

“Esto se vende como pan caliente, pero te van a matar”.

¡A no aflojar canillas!

Fuente: www.elbocon.com.uy

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