Mtro. Gonzalo Abella Unidad Popular: “somos la continuidad de aquel FA del 71 “.

Hay una pregunta que hacen los periodistas reiteradamente a los compañeros de la Unidad Popular:
-Ustedes se fueron del Frente Amplio y lo cuestionan; pero ¿cómo lo definirían? ¿Qué es el Frente Amplio de hoy?
No todos “nos fuimos” del FA; por suerte hoy tenemos un relevo (especialmente joven) que llegó directamente a la Unidad Popular, relevo que hace entre nosotros su primera experiencia política.

Pero es verdad que de alguna manera, en cierto sentido, somos el relevo de un FA que se desvió de su propio camino, somos la continuidad de aquel FA del 71, y en nosotros va el Artiguismo y las mejores tradiciones patrias.
¿Qué pasó con aquel FA?

Su descomposición es parte de un fenómeno mundial: el proceso que sufrieron partidos y organizaciones de izquierda los que, manteniendo el discurso, se entregan en los brazos de las trasnacionales. Si lo comparamos con la descomposición que sufrió 120 años atrás el Partido Obrero Mundial (Segunda Internacional) estaríamos tentados de decir que es un fenómeno cíclico: el Capital primero reprime ferozmente y luego compra y soborna a los sobrevivientes sobornables o desencantados, para autorizar el co – gobierno de los amansados.

Quizás este nuevo ciclo regresivo empezó en Europa, con el llamado “eurocomunismo” que desmanteló a casi todos los Partidos Comunistas de Occidente, con el retroceso del PSOE español… o empezó aún antes, lentamente, en la URSS de la post guerra. Pero examinemos el fenómeno en América del Sur.

En los años 70 el imperialismo impulsó dictaduras militares en nuestra región. La heroica lucha de los pueblos fue ahogada en sangre. No sólo las guerrillas fueron arrasadas: el gobierno democrático de Allende en Chile sufrió la misma suerte.
Muerte, tortura, cárcel y exilio fueron el doloroso saldo de aquella época.
Y de pronto, en los años 80, el imperialismo norteamericano va sustituyendo las dictaduras abiertas por democracias tuteladas. Los izquierdistas reciclados reaparecieron en ONGs o en partidos que proponen tibias políticas asistencialistas.
Como ahora apuntan a una economía de mercado, el mercado se les mete adentro y observan con estupor que muchos de sus compañeros se vuelven mercancía, se compran y se venden.
Y cuando el pueblo trabajador se desencanta, explican que lo que ayer planteaban hoy es imposible. El Banco Mundial, su amo, les autoriza que defiendan los derechos de las minorías ayer excluidas, que legislen nuevos derechos laborales en el papel, en tanto no toquen los derechos de las trasnacionales que nos saquean.

Cuando llegan coyunturas complicadas, el pueblo trabajador profundiza su desconfianza. Entonces, de filas del propio partido izquierdoso reciclado, aparecen voces que prometen “un cambio dentro del cambio”, para rastrillar votos de desencantados que vuelven a creer en un cambio por dentro, un cambio ya imposible porque la red de compromisos hace que el piloto automático esté puesto, que la nueva cúpula y su cerebro financiero estés blindados. Son voceros que siempre votaron a favor de las trasnacionales y del imperialismo, y que saben perfectamente que su papel es impedir que surja un proyecto de Patria soberana. Quizás nuestra Historia, dentro de algunos años, describa este fenómeno a nivel local como “Constancismo”.

En la UP confiamos en que el pueblo, pese a todo, encontrará sus caminos hacia un futuro socialmente solidario y ambientalmente sustentable, rompiendo las cadenas que hoy nos oprimen

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