“Se me fue la pata”…

Por Pedro Rodríguez 

Una tarde de domingo junto a mi madre escuchábamos Gladiador en casa, porque jugaba mi hermano, además porque es el cuadro del barrio, recuerdo que era contra Chana, en la cancha de este último. Gladiador todavía no tenía estadio y los partidos si no ibas a la cancha, lo escuchabas en la radio, hoy lo podes mirar por la tele, aparenta que todo viene tan rápido que  hasta parece que el planeta gira cada vez más apresurado. Esa tarde, quebraron a mi hermano, recuerdo como si fuera hoy la desesperación de mis padres, mis hermanos, todos entorno a la radio, créanme que la desesperación para que digan algo era incontenible, y el relator dijo: “lo quebró, lo quebró”; “un médico en el estadio por favor”; “están pidiendo ambulancia”… cada una de esas palabras eran como puñaladas para nosotros.

Hasta que informaron que fue trasladado en un automóvil particular al Sanatorio Uruguay, es ahí donde subo a la moto y me voy rápidamente al sanatorio para traer noticias, no había celulares en ese momento. A mi hermano lo atendieron corrigiéndole la quebradura y le enyesaron casi toda la pierna.

Después llegaron a casa directivos y simpatizantes del club preguntando por la situación de mi hermano, y la cuestión era que estaba quebrado y por varios meses no podía trabajar, y tampoco sabía si podría más adelante seguir jugando al fútbol. Fueron meses complicados, sobre todo en los primeros, había que asistirlo a trasladarse a todos lados en la casa y fuera de ella. Estos hechos que narro, ocurrieron en la cancha de Chana, en un partido Gladiador vs. Chana, y lo curioso había sido que después de la falta, o foul,  mi hermano se levanta, dicen que es reacción de todo jugador, y allí sus compañeros le advierten sobre la quebradura, ya que el en un primer momento, con el furor del momento, no se había dado cuenta.

Quiero decirles que entiendo perfectamente lo que se vive ante una situación como esta en el entorno familiar más próximo, y después en los vecinos, amigos y simpatizantes del Club. Cosas que con  palabras no se pueden describir, es impotencia, dolor, enojo, todo junto y más. Recuerdo que no había tele, ni transmisiones en directo por redes sociales, ni canales capitalinos que busquen las adversidades que tiene el futbol en una cancha, para imputar las causas a una sociedad violenta, sobre un hecho desgraciado en un deporte que tiene muchos riesgos.

Con esto no trato de justificar nada ni a nadie, es más, nuestra mas profunda solidaridad con el joven Martín Sabarrós, deportista salteño que está pasando un  momento muy difícil, experiencias de vida que seguramente no podrá olvidar. Situación, de la cual esperamos, con su juventud y vigor logre sobreponerse sin consecuencias permanentes para su salud. Seguramente contará con actitud, contención y afectos de su familia, aspectos tan necesarios en este momento, donde lo principal es que Martín esté bien cuidado y rodeado por sus seres queridos.

Recuerdo cuando Andoni Goikoetxea rompió el tobillo a Diego Maradona, en su mejor momento, cuentan quienes estaban en ese momento en el campo de juego que sintieron un grito y el ruido, tenía el tobillo destrozado. Muchos decían que la carrera de Maradona en el futbol estaba acabada. Decía el técnico del cuadro adversario “Estoy seguro que Goiko no fue con la intención de lesionarlo, si fue con la intención de darle la patada, está claro porque la patada se la da”. Los medios europeos titularon el hecho como “El Crimen” y Maradona debió ser operado de gravedad.

Quien le hizo la falta dijo “no me considero ni víctima ni culpable, únicamente que el deporte del futbol tiene un riesgo, en este caso le ha tocado a Maradona”. Su atacante jamás se disculpó, pero el más grande de todos los tiempos, Maradona, dijo “por sobre todas las cosas yo sé perdonar, y lo perdono a Goikoetxea, yo sé que no es ningún santo jugando al fútbol, pero tampoco puedo vivir con un rencor hacia él”. Destellos de un grande, mas allá de sus sombras.

El estimado colega, Marcelo Oliva, habló con el deportista que causo la lesión en la última fecha del fútbol salteño. Él mostró arrepentimiento, sin experiencia hacia las cámaras no tuvo problemas de enfrentarlas, entiende el momento que está pasando la familia del lesionado, y también el momento de él y su familia, reconoció su error diciendo “se me fue la pata”. Se puso del lado de las dos familias y dijo lo que sentía, pidió disculpas, expresando el deseo de pronta recuperación.

Recordemos que la sociedad somos nosotros, no culpen a la sociedad de las cosas que hacen las personas. Y este joven realmente está arrepentido, ¿qué más puede hacer ahora?. No está todo perdido mientras haya seres humanos que tengan la valentía de decir “me equivoqué”,  y en ese “se me fue la pata”, un término netamente futbolero, va toda la expresión de un joven de bien.

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