Síndrome de Down: la inclusión educativa y laboral continúa siendo una cuenta pendiente en el Uruguay

Por Daniel Spinelli.
Este 21 de marzo se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Down (SD) y si bien hubo avances en los últimos años, la auténtica inclusión de quienes lo tienen sigue siendo una enorme cuenta pendiente en nuestro país. Pasan los años y gobiernos y las políticas de inclusión educativa o laboral de los chicos con SD sigue estancada y los pocos casos que existen se remiten a programas puntuales. Muchos de los chicos no logran una verdadera inclusión educativa en el aula común y el no poder acceder a un título de educación secundaria le cierra cualquier posibilidad de caminos a nivel laboral. El esfuerzo de los padres es mayúsculo, pero con eso no basta, es necesaria una señal clara de parte del gobierno para que la inclusión sea una política tangible del Estado y no una linda palabra que parece en los libros.
QUE NO SEA POR BUENA VOLUNTAD
Una de las razones de que las personas con síndrome de Down no sean tenidas en cuenta en el sector público o en una actividad laboral es que en su mayoría se les pide tener sexto año de escuela terminado y allí es donde aparece el gran debe que tiene nuestro país: la inclusión educativa. La mayoría de los casos de inclusión educativa que hay en Salto o en el país responden a la “buena voluntad” del maestro o en todo caso de la escuela, pero no es una inclusión que parta del sistema y que contenga adaptaciones curriculares y propuestas pedagógicas para alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE). Cabe destacar que la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, que Uruguay firmó y se transformó en ley, mandata que los niños con discapacidad estén incluidos en escuelas comunes. La realidad, sin embargo, marca que en muchas escuelas solo se los acepte medio horario con la excusa de una adaptación que nunca termina o que se les exija concurrir con acompañante, algo que en el caso del niño con Síndrome de Down no es necesario. Uno de los mayores problemas es que los maestros y profesores dicen no estar preparados para tener en sus aulas a un alumno con SD y eso responde a que en la formación docente no hay asignaturas que obedezcan a instruir al maestro en metodologías donde todos aprendan. Las escuelas especiales cumplen su rol y son importantes, pero también el aula común es un aprendizaje y experiencias exitosas en España así lo han demostrado.


NO ES UNA ENFERMEDAD
NI SE PUEDE PREVENIR
El síndrome de Down (SD) es una alteración genética a nivel cromosómico que se produce de forma espontánea, sin que exista una causa aparente sobre la que se pueda actuar para impedirlo. Las personas con SD tienen tres cromosomas en el par 21 de su mapa genético en lugar de los dos que existen habitualmente; por ello este síndrome también se conoce como trisomía 21. No es una enfermedad, tampoco existen grados. Está presente en todas las etnias y países, con una incidencia en Uruguay, -según el primer censo realizado en el 2000-, de una población estimada de 2.500 personas. La esperanza de vida de una persona con SD ha aumentado considerablemente situándose hoy en torno a los 60 años.

fuente:Diario Cambio

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